Mi casa huele a canela y agua de rosas,
a eucalipto y limones,
a mandarina y orégano,
a lavanda y a tinta de libros,
a madera de lápiz y esencia de trementina.
Huele a pan tostado y mantequilla,
a sumo de naranja y café, café.
Mi casa sabe a risas y ternura,
a paz y proyectos,
a cartas y notas,
a amistad y amor,
a lágrimas de alegría o de tristeza,
a puestas de sol en verano,
a mañanas de ilusión y fe.
Me huele y me sabe a VIDA.
sábado
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
Aunque mirarse el ombligo en sentido literal es una posición bastante incómoda, en sentido figurado, parece que no lo es tanto, en v...
-
La llovizna que a intervalos cae cada mañana aviva los colores de una amplia variedad de flores pequeñas que engalanan los alféizares de ...
-
Hay un antiguo cuento judío que ilustra los tristes efectos de los chismes. Aunque existen diversas versiones, todas vienen a decir lo...

No hay comentarios:
Publicar un comentario