Como ráfaga de luz
fueron tus ojos
para la negrura de mi vientre,
dardos untados en dulce veneno
tus te quiero al oído.
Brotó mi alegría
por el bastonazo de tu amor
en la roca de mi soledad,
y todo fue nuevo,
ingenuo,
como un amanecer... propicio
tras la espesura de una noche.
Fatigoso es el vivir
pero a tu lado
hasta vuelo.
martes
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