Nunca se recibe con alegría al primer extraño que llega a un pueblo, mas bien se posan en él todos los recelos.
El humano, bella criatura de costumbres, tiembla cada vez que aprecia en el aire un olor diferente al que está habituada su pituitaria. Se inquieta ante los ojos oblicuos cuando los suyos son redondos, y viceversa. Entonces comienza el despliegue de una estrategia defensiva con ataque, haciéndolo con la boca, con las palabras en forma de dardos envenenados disparados por la lengua. Qué mísero es el miedo que provoca desconfianzas.
Cuánto de atrevida en la ignorancia que imagina peligros.
Si alguien se atreve a abrir una nueva puerta siempre hay cien dispuestos a cerrarla, cuando alguien se decide a plantar un rosal en el terreno abandonado, aparece el listo de turno para vomitar sarcasmos y risas tontas de desánimo. Mejor es que sigan creciendo las malas hierbas a las que ya estaban acostumbrados los ojos porque ellas no necesitan cultivadores, mejor es que todo siga como siempre aunque aunque sea inservible.
Quien procura abrir un camino a través de la selva, se arriesga a sufrir el ataque de los insectos, la picadura de las serpientes o padecer lo abrupto de las plantas que crecen en la ley del mas fuerte.
Tan solo el que se aventura a adentrarse entre tan impresionante población, tal vez, logre el placer de descubrir todas las joyas que se hallan guardadas entre los viejos troncos retorcidos, las exuberantes plantas o la energía que encierran las miles de semillas desconocidas.
Gracias, precursor de bellezas, de no ser por ti, el mundo andaría siempre bajo la densa niebla de la ignorancia.
Por favor, que tus hijos sean abundantes, y que no se acabe nunca tu estirpe.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
-
Aunque mirarse el ombligo en sentido literal es una posición bastante incómoda, en sentido figurado, parece que no lo es tanto, en v...
-
La llovizna que a intervalos cae cada mañana aviva los colores de una amplia variedad de flores pequeñas que engalanan los alféizares de ...
-
Hay un antiguo cuento judío que ilustra los tristes efectos de los chismes. Aunque existen diversas versiones, todas vienen a decir lo...

No hay comentarios:
Publicar un comentario